Muchos candidatos a la presidencia, una luz de esperanza.
Para muchos colombianos es muy fácil taparse los ojos y oídos para no darse cuenta de la realidad actual del país, teniendo en cuenta que está por terminar un largo periodo presidencial que deja grandes problemas sociales. Según la Revista Portafolio el país tiene uno de los más altos índices de desempleo en Latinoamérica con el 14,6 %; para el alto comisionado de las naciones unidas para los refugiados ACNUR, Colombia posee uno de los índices de desplazamiento interno más alto del mundo; La ONU (organización de las naciones unidas) afirma que el 44% de los colombianos vive en la pobreza absoluta y un 12% en estado de indigencia.
Las famosas chuzadas del das, el secuestro, la violencia, el aumento de la deuda externa, la corrupción política, los cientos de asesinatos y masacres realizados por las fuerzas subversivas y paramilitares (muchos en la impunidad), los falsos positivos, las tensas relaciones con los países vecinos, la violación de los derechos humanos según la (ONG) Human Rights Watch. Todo esto invita a una reflexión sobre cual debe ser el país que quieren los colombianos para el futuro de sus hijos y las próximas generaciones, y cual debería ser el próximo presidente de la republica.
Empezando por Noemí Sanin, quien ha demostrado en sus alocuciones más emoción que ideas, no ha podido convencer a los electores con su famoso TPP, la realidad es que este país tiene problemas muy serios y necesita más ideas que emociones. Rafael Pardo y German Vargas son parecidos, no han podido demostrar y convencer con sus ideas el camino a la posible solución de los conflictos actuales del país. Gustavo Petro es un hombre de ideas socialistas y podría ser una buena posibilidad para Colombia, desafortunadamente su carácter no ha podido ser asimilado por muchos electores, quienes lo ven como una persona arrogante. Juan Manuel, así haya incluido un ángel en su campaña, es claro que seguirá las mismas políticas del gobierno anterior y el país ya conoce los resultados de estas.
Así pues queda una luz de esperanza en el camino con Antanas Mockus. Antanas es un hombre inteligente con ideas socialistas e incluyentes, parte siempre de la educación, del dialogo, de la serenidad y la participación, que permitan buscar caminos de paz, reconciliación, fraternidad e incluso con los que no entienden que este país no podrá cambiar, sino se educa, si no hay inversión social, sino olvidamos el odio, el rencor que nos ha traído guerra, hambre, miseria, dolor y muerte. Su programa de gobierno permite la inclusión de los pobres en las riquezas del país, riqueza que solo ha sido explotada por la clase opresora, neoliberal y oligarca. Finalmente Mockus trae a la memoria la proclama del gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien sabiamente sentencio “Educación desde la cuna hasta la tumba”.
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